Cómo decidimos qué afirmar —y qué no.
Analizamos qué promete la tecnología de longevidad, qué sostiene realmente la evidencia y qué todavía no sabemos. La incertidumbre no se esconde: forma parte del resultado.
Una mirada editorial, no una consulta médica.
Lo Que Se Midió es un proyecto documental y de divulgación. No diagnostica, prescribe tratamientos ni sustituye a un profesional sanitario. Nuestro trabajo es comparar una promesa concreta con la evidencia disponible y explicar sus límites con lenguaje claro.
Un tema entra en el canal si existe una tecnología, métrica, protocolo o promesa verificable; si permite contrastar marketing y evidencia; y si la conclusión importa a nuestra audiencia. No publicamos una noticia solo por ser nueva.
La fuente determina cuánto podemos concluir.
Priorizamos la evidencia primaria y la síntesis científica. La jerarquía orienta la investigación, pero no reemplaza la lectura crítica del diseño, la población, el comparador, el tamaño del efecto y la incertidumbre.
- 01Revisiones sistemáticas y metaanálisis
- 02Ensayos clínicos
- 03Organismos sanitarios y reguladores
- 04Universidades e instituciones de investigación
- 05Estudios observacionales
- 06Documentación técnica oficial
- 07Declaraciones de empresas y prensa especializada
Las declaraciones de un fabricante sirven para documentar lo que promete; no constituyen prueba de que la promesa sea cierta.
Un biomarcador no es un resultado clínico.
No convertimos asociaciones en causalidad ni puntuaciones en diagnósticos. No damos dosis, prometemos curas ni afirmamos que algo prolonga la vida sin evidencia adecuada. Los testimonios no se presentan como prueba científica.
«El estudio encontró una asociación en esta población».
«Este dispositivo demuestra que vivirás más».
Cuando analizamos una marca o una persona, contrastamos sus propias afirmaciones con fuentes verificables. Distinguimos el hecho, la interpretación y lo que todavía no puede concluirse.
La monetización tiene una frontera pública.
Una relación comercial nunca decide la conclusión editorial. Las colaboraciones y enlaces afiliados se identificarán de forma visible y se evaluarán después del análisis de evidencia.
Hardware y software medible: wearables, sensores, básculas, equipos no terapéuticos, aplicaciones, libros y servicios estándar de análisis clínico.
- Suplementos
- Pruebas comerciales de «edad biológica»
- Terapias antienvejecimiento
- Clínicas de longevidad
- Productos cuya venta dependa de una promesa de salud
Antes de aceptar una oferta valoramos relevancia, evidencia, riesgo reputacional, conflicto editorial y alternativas sin comisión.
La tecnología ayuda; la responsabilidad no se delega.
Usamos herramientas de inteligencia artificial para apoyar la búsqueda, ordenar fuentes, estructurar borradores y explorar variantes. La selección del tema, la tesis, el enfoque, la apertura, la conclusión y la aprobación final son humanas.
La narración puede utilizar una voz sintética consistente. Esa voz comunica evidencia e incertidumbre y nunca se presenta como médico, investigador o autoridad sanitaria. Identificaremos el contenido sintético realista cuando pueda confundirse con una persona o un acontecimiento reales.
Corregir también forma parte del método.
Si detectamos un error material, lo corregiremos de forma visible en la descripción, una nota fijada o una actualización del contenido, según su alcance. Si aparece evidencia más sólida que cambia una conclusión, indicaremos la actualización y la fecha.
Cada pieza pasa por una revisión final de afirmaciones, fuentes, incertidumbre, lenguaje sanitario y posibles conflictos de interés antes de publicarse.
Publicada el 5 de agosto de 2026. Revisaremos esta política cuando cambie nuestro método editorial.